Recuerdos del Terremoto de 1985

Tenía apenas 9 años de edad. Estaba recostado en un sillón. Mi madre estaba peinando a mi hermana Faridee, a quien llevarían posteriormente al kinder garten. Yolanda ya había salido desde temprano, ya que tomaba clases de secretariado en la Escuela Comercial Cámara de Comercio, por la Col. Roma.

Mi papá me urgía a ponerme el uniforme de la primaria, pero siempre he sido muy perezoso, por lo que deseaba dormir un poco más. Entonces, justo a las 7:19 a.m., comenzó el sismo. Primero, la sensación fue de vaivén, como de un meseo. De inicio fue suave, pero pronto comenzó a agitarse más la tierra. Mi madre me dijo que estaba temblando. Yo a esa edad no sabía que era un temblor. Temí y la abracé.

El movimiento pasó de un suave meseo a uno más brusco, como cuando se va por un camino empedrado, sin dejar de moverse de un lado al otro. El espejo de la sala, de unos quince kilogramos de peso, se mecía como si fuese de plástico. Se caían cosas del juguetero, del librero y de la alacena. Fue impactante para mí.

El terremoto, terminó aproximadamente a las 7:22 a.m. Todos estabamos espantados, ubicados debajo de los marcos de las puertas de las habitaciones, sosteniéndonos de ellas. Mi mamá y mi papá hablaban de la escala del sismo. Pensaban que estaría debajo de los 8 grados Riechter, pero no. Pronto nos enteramos por medio del radio de la tremenda destrucción. No había luz eléctrica y por lo tanto, no teníamos forma de enterarnos visualmente de lo que había pasado. Mi papá fue el primero en darse cuenta, al ir por Yolanda al Centro. Tuvo que caminar desde Taxqueña para recogerla.

Yolanda fue testigo del derrumbe de uno de los hospitales. Fue testigo de la muerte de mucha gente. Nosotros simplemente lo veíamos como algo lejano. Pero pronto me di cuenta por mis propios ojos de lo destructivo de la naturaleza. Mi escuela fue tan dañada que pasó de tener cuatro pisos a sólo dos: los dos pisos superiores colapsaron, uno sobre el otro. Si el terremoto hubiera ocurrido sesenta minutos después, muchos alumnos habrían muerto (alrededor de cuatrocientos), incluyéndome, ya que yo tomaba clase en un salón del cuarto piso. Y como entonces no habían simulacros de evacuación, seguramente la profesora nos habría dicho que nos quedaramos quietos. Fue una suerte que el terromoto sucediera justo a las 7:19 a.m. y no después.

Hoy recuerdo un día triste, que me ha hecho muy sensible a los movimientos telúricos. Fue hace veinte años, pero lo tengo muy presente. Sé que hacer en caso de un sismo. Tengo a la mano los documentos más necesarios. Pero aun se siente ese temor a que suceda algo semejante. Sé que sucederá, porque la Tierra sigue moviéndose en su interior. Pero de verdad, ojalá que nunca vuelva a suceder algo así.

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  1. #1 by BERNARDO on 6 de Noviembre de 2008 - 1:37 am

    fue una atrocidad Y UNA DESGRACIA INCONMESURABLE!

    ¡QUE NO VUELVA A OCURRIR!

    SALUDOS

  2. #2 by Dione on 15 de Julio de 2007 - 10:09 am

    Ufff aqui tambien hubo un terremoto cuando era pequeña no fue nada comparado a lo tuyo, yo casi no me acuerdo, pero se qeu temblo tdoo, se movian las lamparas… y duro poquisimo. Por suerte en España los terremotos no son habituales y cuando los hay son muy debiles.
    Tambien me acuerdo d euna vez qeu se puso el cielo oscuro a eso d elas 5 de la tarde muy oscuro y empezo a llover ceniza…
    Me alegro de que fuera el terremoto a esa hora, sino no nos habriamos conocido…

    • #3 by José Luis on 16 de Julio de 2007 - 11:30 pm

      Bueno, si lo vemos de esa manera… aunque parece algo egoí­sta. La verdad, no hay buena hora para un terromoto.

      Acá se espera uno grande, según los estudiosos del tema. Uno que quizás será mayor al de 1985. La tierra se está guardando mucha tensión, y algún dí­a va a liberarla de golpe. Y a nadie le va a gustar, eso es seguro.

      Hay zonas en la ciudad, que están habitadas cuando no deberían estarlo. Zonas que antes fueron minas de arena o de grava.

      Hace poco (una semana, más o menos) la tierra se abrió y se tragó un auto y a un chico, que lamentablemente cayó en el foso. Esto fue en el oriente de la Ciudad, donde antes estaban las minas de arena.

      No hay nadie que se haga responsable de haber puesto esas zonas minadas como disponibles para construcción, que es lo más extraño. Yo me pregunto… ¿qué irá a pasar para toda esa gente, que vive sobre tierra ahuecada, en un terremoto mayor al de 1985? Triste, pero lo que sucederá es evidente.

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